RCD | Demolición
Brokk: De la fundición sueca al cielo del Windsor. 50 años sacando al operario del peligro

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Fuente: Brokk | Anzeve
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Autor: Martin Krupicka. Director General – Brokk Global || Ainhoa Yuste. Responsable de Comunicación - Anzeve S.L
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Créditos de la imagen: Anzeve
Este 2026, Brokk cumple medio siglo de vida. Lo que nació en 1976 para resolver un problema de seguridad en una fundición sueca, terminó por cambiar la forma de demoler en España.
Desde el hito del incendio del Windsor hasta la optimización de procesos en el sector de la demolición, industrias o minería, la alianza entre Brokk y Anzeve demuestra que el éxito de un proyecto depende de la precisión y el control técnico, para poder ejecutar trabajos complejos desde una distancia segura.
El origen de una necesidad: seguridad frente a entornos hostiles
Los problemas reales en entornos de demolición y minería no se resuelven con promesas, sino con soluciones que funcionen cuando el ambiente se vuelve hostil. En 1976, dos hermanos suecos se enfrentaron a un desafío crítico: cómo demoler el revestimiento de un horno de fundición sin que un trabajador tuviera que jugarse la vida dentro. Así nació el primer robot de demolición a control remoto de Brokk, fabricante sueco.
Martin Krupicka, Director General del Grupo Brokk, recuerda así el propósito que dio vida a la compañía: «La andadura de Brokk comenzó en el norte de Suecia, dentro de un horno de fundición en Rönnskärsverken. Ante las peligrosas tareas de demolición manual, los hermanos Lars y Per-Martin Holmgren imaginaron una nueva solución: una máquina operada a distancia capaz de realizar el trabajo con mayor seguridad y rendimiento. Su primer prototipo hizo mucho más que resolver un reto local, sentó las bases de una industria completamente nueva».
El Windsor: el punto de inflexión en la ingeniería española
Esa misma necesidad de proteger la vida humana fue la que marcó un hito en nuestro país años después. Muchos recordarán el incendio del edificio Windsor en Madrid. Fue en ese escenario crítico donde los robots de demolición a control remoto dejaron de ser una tecnología emergente para convertirse en una necesidad presente.
Varios clientes del distribuidor de maquinaria industrial Anzeve, proveedor oficial de estos robots en España y Portugal, utilizaron sus equipos Brokk para desmantelar la estructura dañada; gracias a que el control era remoto, se eliminó el riesgo de colapso sobre los operarios, permitiendo una demolición quirúrgica en una situación de emergencia nacional.
Versatilidad total: de la minería a la industria pesada
A día de hoy, y gracias a la trayectoria de Anzeve en el mercado ibérico con más de 25 años de experiencia, estos robots han trascendido sus orígenes. Aunque su eficacia en la demolición de refractario es indiscutible, su polivalencia los ha consolidado como el estándar en la demolición técnica, la minería de interior, la industria metalúrgica y los proyectos de ingeniería civil. No son solo máquinas; son soluciones que resuelven tres problemas estructurales:
- Acceso en espacios críticos: En túneles o galerías de incluso 1 metro de diámetro donde la maquinaria convencional es inviable, un robot compacto como el Brokk 70 ofrece un rendimiento y versatilidad excepcional.
- Productividad en entornos térmicos: En industrias como la del cemento, donde esperar el enfriamiento de un horno supone pérdidas masivas, sistemas como el Brokk Descaler permiten trabajar a temperaturas excepcionalmente elevadas gracias a que el operario no tiene que acceder al área de trabajo y a los accesorios de protección anticalórica que equipan los robots.
- Seguridad y prevención (PRL): el uso de robots de demolición supone una solución técnica definitiva para los encargados de prevención. Elimina los riesgos por caídas de material, atmósferas nocivas o vibraciones, ya que el operario maneja el equipo desde una distancia de seguridad con hasta 300 metros de alcance.
«Brokk nació de la necesidad de proteger a los trabajadores y mejorar la productividad en algunos de los entornos industriales más difíciles», afirma Martin Krupicka, «Cincuenta años después, ese objetivo sigue siendo el mismo. Aunque nuestra tecnología ha evolucionado de forma espectacular, nuestro compromiso con la resolución de los retos del mundo real para nuestros clientes es tan firme como siempre».
La evolución de estos 50 años se mide en proyectos importantes realizados, en accidentes evitados y en la capacidad de haber convertido tareas de alto riesgo en procesos controlados y mecánicos en cualquier entorno industrial.
En Anzeve, tras décadas distribuyendo esta maquinaria, hemos comprobado que la mejor herramienta es la permite que el operario vuelva a casa sano y salvo cada día mientras el trabajo se completa en tiempo récord. El medio siglo de Brokk es, en el fondo, el medio siglo de una forma de trabajar más inteligente y segura.
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