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Viernes, 24 Agosto 2018 11:15

La filtración de lodos y el impacto ambiental

Cantera Piedra Cantera Piedra

Indudablemente, a pesar de los excesos, la presión social ha obligado a las industrias extractivas de minerales a incluir la protección al medio ambiente como uno de sus principales objetivos, tanto, que últimamente cuando se visita una explotación, inciden más los anfitriones en exponer con cuánto mimo cuidan y protegen la naturaleza, que en informar sobre la propia actividad.

A veces, perdónenme la exageración, pareciera que visitamos una ONG, en vez de una empresa minera.

TODA actividad del hombre, está regida por la ley del péndulo, viajando de extremo a extremo, cada vez con ciclos más cortos hasta alcanzar el equilibrio, el centro; supuestamente lugar ideal para la permanencia y el desarrollo de las ideas. Nada más lejos de la verdad, tan pronto como disfrutamos del reposo, quizás recordando nuestros orígenes trashumantes, nos ponemos de nuevo en movimiento. Ahora estamos en el comienzo del ciclo correspondiente al medio ambiente, y por ello sufrimos los excesos extremistas, motivo por el cual en cualquier foro en que nos encontremos, y por aquello de que “la mejor defensa es un buen ataque”, anticipadamente manifestamos nuestro respeto por la naturaleza.

Por el lado positivo, estos extremismos nos han obligado a cambiar de modo de pensar, y así las nuevas generaciones consideran el tema ambiental prioritario, exigiendo, a los que actualmente “cortan el bacalao”, programas y logros. Llegará un día, cuando el péndulo encuentre el reposo, en que exista una minería donde una vez extraída la mena, los residuos, ganga, se vuelvan a depositar en el mismo lugar de donde salieron. En esta utopía, nuestra actividad, absolutamente legítima y necesaria para la sociedad, provocará un mínimo daño a la naturaleza.

Estos sueños, comienzan a ser realidad en las explotaciones de áridos, donde la emisión de efluentes está cada vez más restringida, y se priman las actividades en que todos los residuos son producidos en fase sólida, gracias a etapas de filtración de las aguas de lavado. También es frecuente encontrar minas subterráneas donde los procesos de relleno de mina tanto: back-fill como paste-fill, suponen alternativas ventajosas, tanto en términos ambientales como económicos. Están en la memoria de todos, los recientes accidentes en presas de residuos en diferentes países del mundo.

Entre ellos, y por cercanía, la rotura del dique de una de ellas en Sevilla, que puso en peligro una de las más importantes reservas naturales de Europa, Doñana, marismas que sirven de punto de apoyo a las aves migratorias en sus viajes entre África y Europa.

Sueño con un día donde, al jugar todos con la misma baraja, las presas de residuos sólo existan en los libros de historia, y es que ya lo dijo Goya, cuando dormimos “El sueño de la razón produce monstruos”.

La industria de los áridos

En todos los países, creo que sin excepción, se considera a la industria extractora de áridos, un pariente pobre de la minería. Es posible que esto sea cierto en países eminentemente mineros, como es el caso de Chile, pero más de uno se sorprendería al conocer las cifras económicas que mueven “los áridos”, y el número de puestos de trabajo que esta actividad involucra.

Para dar una idea, en el año 1999 el consumo de áridos en la Unión Europea fue de 2.952 millones de toneladas, de los cuales 361 millones corresponden a España. En el pasado año 2000 el consumo se incrementó en más del 10 % y en España se alcanzó la cifra de 406 millones de toneladas, lo que representa un valor económico del orden de 3.000 millones de EUR, empleando unos 12.500 trabajadores directos y 75.000 indirectos, lo que da una idea de su importancia.

El consumo medio en la comunidad europea fue en ese periodo de unas 8 t por habitante y año, mientras que en España fue ligeramente superior, a las 9 t por habitante y año*. Como muestra de la importancia económica de los áridos, basta decir que hoy día esta industria ha pasado, de estar formada por innumerables pequeñas empresas familiares, a ser controlada por enormes y potentes grupos financieros multinacionales, que participan en la producción de cemento, hormigón y árido, entre los que se encuentran algunas de las mayores empresas mineras mundiales.

Por este motivo, la nota predominante en estas industrias en los últimos años ha sido la tecnificación, buscando reducir al máximo los costos operativos, de los cuales una parte importante hoy, corresponden a la división medio ambiente, la cual incluye los planes de restauración, control de residuos sólidos y líquidos, e impacto ambiental.

A consecuencia de los recientes “accidentes”, el año pasado se publicó en España una nueva ley para las presas de residuos, clasificándolas, en base a tres criterios: Tipo constructivo, Tamaño del depósito, y Magnitud de los daños que su rotura pudiese producir.

Todas las explotaciones deben poseer un seguro de responsabilidad civil, que responda por el valor fijado por la administración, en función de la clasificación de la presa, que puede oscilar entre 1 y 60 millones de EUR. El costo del citado seguro es de tal importancia, que en la mayoría de las ocasiones, permitiría la financiación en pocos años de los equipos de filtración necesarios para convertir los efluentes, en residuos sólidos fácilmente manipulables, lo cual además facilitaría la posterior y obligatoria restauración, también asegurada esta última por la fianza que la compañía explotadora debe depositar antes de comenzar la actividad.

El impacto ambiental de las explotaciones podría clasificarse en cuatro áreas: Visual: Las explotaciones producen cambios en el paisaje, motivo por el cual a veces sólo se explotan zonas no visibles desde núcleos de población, o vías principales de comunicación, no permitiéndose explotaciones en áreas de interés paisajístico reconocido.

La restauración obligatoria, evita en gran manera estos daños, al recuperar, por un lado, los perfiles originales mediante el relleno, y por el otro al evitar, de este modo, la permanencia de pilas de estériles que alteran el paisaje original. Sonoro:

En este campo se ha avanzado enormemente, gracias al mejor diseño y a los nuevos materiales empleados en la construcción de la maquinaria empleada, como los elastómeros.

La legislación actual, es mucho más restrictiva con los niveles sonoros, lo que ha obligado a crear recintos amortiguadores de ruido para ciertas maquinas, y al empleo de pantallas aislantes, en el perímetro de las instalaciones de tratamiento. Atmosférico: La emisión de polvo está realmente superada desde hace muchos años, aunque ello no es óbice para que todavía podamos ver -no ver sería mas correcto- algunas instalaciones incumpliendo la legislación.

Independientemente de ello, la técnica disponible tanto de supresión como de captación del polvo producido en los procesos de trituración, cribado y manipulación, aporta soluciones totales y a costos razonables.

*Cifras facilitadas por la Asociación Nacional Española de Fabricantes de Áridos, ANEFA.

Hídrico: Lamentablemente el vertido de efluentes es sin duda el que produce un mayor impacto, al menos apreciable, provocando con cierta frecuencia daños irreparables.

Las presas de residuos representan un peligro potencial, y además pueden producir daños en los acuíferos por filtraciones incontroladas, aunque en el caso de las explotaciones de áridos no son de importancia, al ser los residuos sólidos, partículas de rocas totalmente inertes, difícilmente lixiviables. Hoy en día la presión social ha forzado a que la mayoría de las explotaciones posean etapas de clarificación de aguas, y comienza a ser frecuente la instalación de etapas de filtración de los lodos concentrados en la fase de clarificación.

Filtración de lodos procedentes del lavado de áridos

Dada la naturaleza arcillosa de las partículas sólidas contenidas en los efluentes, así como su muy fina granulometría, el único equipo de filtración, eficaz y económico es el filtro prensa, habiéndose desarrollado últimamente filtros totalmente automáticos.

La filtración de estos lodos presenta dos grandes problemas: por un lado, la dificultad de filtración, que en ocasiones llega a imposibilitarla, siendo imprescindible recurrir a la aportación de un reactivo como la cal, y por otro lado, la pegajosidad de las “tortas” que impide su descarga natural, precisándose la ayuda de un operador. En el caso de los filtros de última generación, estos van provistos de dispositivos que aseguran la descarga, bien mediante sacudida de las placas, o mediante movimiento de las telas.

Los filtros prensa específicos para estos lodos, han evolucionado en varias direcciones: La operación del filtro prensa, es decir el ciclo de filtrado, es controlado a través de un pequeño PLC, fácilmente programable, lo que permite ajustar la filtración a las necesidades de la instalación, tanto en lo que se refiere a la capacidad y ritmo de producción, como a la naturaleza de los lodos. Se han desarrollado nuevos medios filtrantes, tanto placas en polipropileno, como telas en fibras sintéticas tratadas, que permiten alcanzar una mayor capacidad de filtración por unidad de superficie, y sobre todo una mayor facilidad en el despegue de las tortas formadas, lo cual además repercute en un menor mantenimiento de las telas filtrantes, al permanecer estas limpias mayor tiempo, manteniendo por tanto constante su permeabilidad y consecuentemente su capacidad de filtración.

La mecánica del filtro, se ha dirigido al diseño y construcción de filtros de ciclo corto, realizándose la apertura del filtro de una sola vez. Todas las placas están unidas entre sí, y la apertura se realiza al unísono, a modo de acordeón.

Una vez abierto el filtro, un mecanismo provoca unas sacudidas en las placas para asegurar la descarga de todas las tortas, en el supuesto de que alguna se hubiese podido quedar pegada, e inmediatamente después se produce el cierre de todas las placas, igualmente de una sola vez. Finalmente, se controla la fase de llenado (filtración) mediante un lazo de control que adecua el caudal aportado por la bomba que alimenta el filtro, a la presión del mismo, a fin de acortar al máximo el tiempo de llenado.

La bomba, generalmente centrífuga, varia su velocidad, continua y progresivamente, en función de la presión de filtrado, empezando el llenado a caudal máximo y presión mínima (filtro vacío), llegando al final a condiciones de caudal mínimo y presión máxima (filtro lleno).

La presión de filtrado puede oscilar entre 600 kPa y 900 kPa. Todos estos avances han supuesto poder lograr ciclos totales “llenado-aperturadescarga- cierre”, inferiores inclusive a 10 minutos, lo que supone que con filtros de relativamente pequeña superficie y volumen, puedan alcanzarse capacidades de filtración muy elevadas, lo cual es a menudo el caso en instalaciones de filtración de lodos procedentes del lavado de áridos. Con las nuevas tecnologías y con nuevas ideas podremos conservar la naturaleza al menos en su actual estado, e inclusive recuperar daños reversibles. En algún lugar, de cuyo nombre no logro acordarme, leí un día esta frase: “Dios perdona siempre, el hombre lo hace a veces, la Naturaleza; nunca”.

Información adicional

  • Fuente:: ERAL, EQUIPOS Y PROCESOS, S.A.
  • Autor:: Juan Luis Bouso
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