Hormigón

La industria de la construcción afronta un desafío cada vez más exigente: aumentar la productividad, reducir los costes operativos y minimizar el impacto ambiental sin comprometer la calidad del hormigón. En este contexto, la innovación tecnológica se ha convertido en un factor clave para la competitividad de las empresas.
En FRUMECAR seguimos apostando por el desarrollo de soluciones que respondan a estas necesidades. Fruto de este compromiso nace la segunda generación de nuestra tecnología de velocidad constante, una evolución desarrollada para ofrecer un mayor nivel de control, eficiencia y rendimiento operativo, mejorando la calidad del hormigón transportado y reduciendo significativamente el consumo de combustible.
Los resultados son claros: ahorros de hasta un 15% en combustible, una reducción considerable de las emisiones de CO₂ y un retorno de la inversión estimado entre 6 y 8 meses, convirtiendo esta innovación en una solución rentable y sostenible para productores y transportistas de hormigón.
Entre las primeras implantaciones de esta nueva tecnología destaca la reciente adquisición por parte de Molins de las cinco primeras unidades equipadas con este sistema de Velocidad Constante 2.0, consolidándose como una de las compañías pioneras en la adopción de esta nueva generación tecnológica.
Un sistema inteligente para un control total
La clave de esta tecnología reside en un avanzado sistema de control que garantiza una velocidad de giro constante del tambor independientemente de las condiciones de trabajo, la carga transportada o las características del terreno.
El control instalado en la cabina del vehículo incorpora cuatro velocidades predeterminadas configurables, permitiendo adaptar rápidamente el funcionamiento de la hormigonera a las necesidades de cada operación. Además, el operador dispone de un selector manual para ajustar la velocidad del tambor y otro para regular la velocidad de funcionamiento de la toma de fuerza.
Para facilitar las operaciones de carga y descarga, el sistema incluye una botonera trasera que puede activarse desde la cabina. Esta unidad permite seleccionar el sentido de giro y ajustar la velocidad del tambor de forma sencilla y segura desde la parte posterior del vehículo.

Una de las funcionalidades destacadas es la gestión automática de la velocidad durante la descarga. Cuando el operador selecciona el modo de descarga, el sistema reduce automáticamente la velocidad de giro del tambor a su nivel más lento, garantizando una descarga controlada y uniforme del hormigón.
La seguridad también ha sido una prioridad en el diseño del sistema. Por ello, incorpora dos paradas de emergencia estratégicamente ubicadas y un pulsador de rearme en cabina que permite restablecer el funcionamiento del equipo tras una parada de seguridad.
Eficiencia energética y reducción de emisiones
La regulación constante de velocidad permite optimizar el aprovechamiento de la energía hidráulica disponible, eliminando variaciones innecesarias en el régimen de funcionamiento del tambor.
Esta gestión más eficiente del sistema contribuye a reducir el consumo de combustible, pudiendo alcanzarse ahorros de hasta un 15 % respecto a configuraciones convencionales, dependiendo de las condiciones de operación.
La disminución del consumo energético no solo repercute en una reducción de los costes de explotación, sino también en una menor generación de emisiones de CO₂, contribuyendo a los objetivos de sostenibilidad que actualmente marcan la evolución del sector.
En un contexto de creciente exigencia normativa y ambiental, esta tecnología contribuye a mejorar la eficiencia global de las flotas de hormigoneras.
Mayor calidad, menor desgaste y una operación más eficiente
Mantener una velocidad de rotación constante del tambor aporta beneficios que van mucho más allá del ahorro energético y la reducción de emisiones. Por un lado, garantiza una mezcla homogénea durante todo el transporte, evitando segregaciones y preservando las propiedades del hormigón desde la planta hasta la obra. Esto se traduce en una mayor calidad, fiabilidad y uniformidad del producto final, aspectos especialmente relevantes en proyectos donde la resistencia, la durabilidad y la consistencia son factores críticos.
Al mismo tiempo, una velocidad estable reduce los esfuerzos mecánicos sobre los componentes del sistema de accionamiento, como engranajes, transmisiones, motores hidráulicos y bombas. Como consecuencia, disminuye el desgaste, se prolonga la vida útil de los equipos y se reducen las necesidades de mantenimiento, los costes de reparación y los tiempos de parada, mejorando la disponibilidad operativa de la flota.
Esta optimización también repercute directamente en la experiencia del operador. La reducción de vibraciones, variaciones de régimen y esfuerzos mecánicos proporciona un funcionamiento más suave y silencioso, aumentando el confort durante la conducción y las operaciones en obra. Además, la incorporación de controles intuitivos y funciones automatizadas facilita la gestión del equipo, minimiza errores operativos y contribuye a crear entornos de trabajo más seguros y con menor contaminación acústica.
La tecnología que hace posible la velocidad constante
Detrás de la velocidad constante se encuentra un sistema de control avanzado desarrollado para garantizar un funcionamiento preciso, estable y fiable en cualquier condición de trabajo.
La solución integra un motor hidráulico optimizado, sensores de alta precisión y una unidad electrónica de control que supervisa continuamente las revoluciones del tambor. Gracias a la comunicación permanente entre estos componentes, el sistema dispone en todo momento de información actualizada sobre las condiciones de funcionamiento y puede actuar de forma inmediata cuando detecta cualquier variación.

Mediante algoritmos de regulación adaptativa, el control ajusta automáticamente los parámetros de operación para mantener la velocidad de giro programada, independientemente de la carga transportada, la pendiente del terreno o las exigencias de cada trayecto. Esta capacidad de respuesta permite conservar un comportamiento uniforme y predecible durante toda la operación, incluso en entornos de trabajo especialmente exigentes.
La robustez del conjunto se completa con la utilización de componentes diseñados para soportar condiciones severas de transporte y obra, así como con sistemas de supervisión que garantizan un control continuo del funcionamiento. El resultado es una solución tecnológica concebida para ofrecer máxima fiabilidad, precisión y disponibilidad operativa a lo largo de toda la vida útil de la hormigonera.
Mirando al futuro
La incorporación de sistemas de velocidad constante en hormigoneras representa un avance significativo en la evolución del transporte de hormigón.
La combinación de control avanzado, eficiencia energética, mejora de la calidad del producto y reducción de emisiones sitúa esta tecnología como una herramienta clave para una operación más competitiva y sostenible.
Con esta nueva generación de hormigoneras equipadas con velocidad constante, FRUMECAR reafirma su compromiso con la innovación, la eficiencia y el desarrollo de soluciones que permitan construir infraestructuras de mayor calidad con un menor impacto ambiental.
Porque creemos que el futuro de la construcción se construye hoy, combinando innovación tecnológica, rentabilidad y compromiso medioambiental.
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